


Nos han construido castillos en el aire que aunque no existan, vivimos en ellos y nos cobran los alquileres; sin embargo, un poco más abajo y libre de impuestos, se encuentra un mundo llamativo, de sensaciones, de vida y de color. Quizá deberíamos aprender a disfrutarlos y vivirlos como este Perro Andaluz (no Buñuel, sino la Siria)
Me quedo con los castillos de arena, simples, como debería ser todo.
(Las Rias Bajas, Junio 2008)
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